TRUMP ….. EL MEJOR SEXO QUE HE TENIDO (tercera parte)

10/marzo/2017 Por Rafael Catalán Valdés

Nuevo-18

En  su libro  Trump:  El  Arte de la Negociación,   Donald Trump  con toda claridad explicó su filosofía para tratar con los medios de comunicación, que no es más que  el producto de tres hombres que tuvieron una gran influencia sobre él, y las prácticas imperantes en Nueva York en los años 70’s  y los 80´s:  Su padre, Frederick,  el desarrollador  William Zeckendorf,  y su abogado,  Roy Cohn.   Trump escribió:

Una  cosa que he aprendido con respecto a la prensa es que ellos siempre están hambrientos por una buena historia, y, mientras mas escandalosa, mejor… El punto es que si yo soy  diferente, audaz, o si hago  cosas que son controversiales, la prensa va a escribir de acerca de mi.  Yo siempre he hecho cosas diferentes, no me preocupa ser controversial ni decir siempre la verdad,   y mis objetivos son siempre ambiciosos.

Algunas veces la prensa escribe positivamente, y otras,  negativamente. Pero desde un punto de vista puramente de negocios, los beneficios de que escriban acerca de mi siempre han sido mayores a que no escriban … Es realmente muy simple…Si yo contrato un anuncio de una página en el New York Times para publicitar un proyecto, puede costarme cuarenta  mil dólares, y de todas maneras los lectores tienden a recibir los anuncios pagados con escepticismo. Pero si el mismo New York Times escribe aunque sea con un moderado optimismo una opinión del tamaño de una columna acerca de mis negocios, no me cuesta ni un centavo, y vale mucho mas que cuarenta mil dólares.

Lo curioso es que aun una historia que hable mal de mi, que puede lastimarme personalmente, puede ser muy valiosa para mis negocios. Lo que finalmente cuenta es que la manera en que yo promuevo un negocio  es con audacia. Juego con las fantasías de los  lectores. La gente no suele pensar en grande acerca de ellos mismos, pero puede ser excitadas fácilmente por aquellos que si piensan en grande. Es por eso que un poco de hipérbole nunca hace daño. La gente quiere creer que algo que es lo mas grande, lo mayor  y lo más espectacular.

A esto yo le llamo hipérbole con algo de verdad.  Es una inocente forma de exageración…  y una muy eficaz forma de promocionar.

Fred Trump, el padre de Donald, conocía muy bien el valor de la publicidad,  buena o mala.  Cuando joven, por rutina mandaba comunicados de prensa promoviendo sus proyectos, y refiriéndose a si mismo como ” El desarrollador de bienes raíces mas importante de Brooklyn”.   Sin embargo, la inclinación de Donald por lo dramático se inspiró, probablemente, mas en otro promotor de bienes raíces de Nueva York,  William Zeckendorf,   quien empleaba a un agente de prensa de tiempo completo para mantener su nombre en los periódicos, idealmente enfatizando  su lujoso modo de vida, o bien publicitando proyectos fantasiosos que nunca se convirtieron  en  realidad, tal y como el proyecto de construir un aeropuerto  sobre los edificios mas altos de Manhattan. Cuando Donald empezó a usar  la  prensa habitualmente,  a finales  de los 70´s,  algunos reporteros se refirieron a Donald como  el Joven  Zeckendorf , con lo cual Donald se sintió muy halagado, sin importar que la compañía de Zeckendorf    cayera en  quiebra y desapareciera  poco tiempo después.

En noviembre 1 de 1976, los lectores del New York Times fueron informados de un joven y destacado joven desarrollador de edificios  quien estaba haciendo progresos en tres grandes proyectos  ( cuya construcción ni siquiera se había iniciado ).  Con el título de “Donald Trump, promotor de bienes raíces,  construye imagen lo mismo que edificios”, la historia fue una de las primeras en hablar de un paralelismo entre Trump y Zeckendorf.  Escrita por Judy Klemesrud, una reportera de sociales, la historia describía un dia en la vida del “Promotor numero 1  de bienes raices en  Nueva York en los 1970´s.  Docenas de reporteros  despues de  Klemesrud  aprenderían el desafío de entrevistar a Trump. Al igual que Barrett, uno de sus biógrafos, escribió ” mentiras , (bull shit) mas allá de la que tu y yo posiblemente  podríamos imaginar. El Times Profile   dio a  Trump  una temprana prueba de que tan fácil era utilizar a la prensa para  fortalecer su reputación. Klemesrud reportó que el se había graduado en primer lugar de su generación en Wharton, lo cual era total y absolutamente falso. También notó el Times que Trump decía que era modesto en cuanto a promoverse en la prensa, en tanto que era exactamente  lo contrario.  Esto causó gran molestia entre los otros importante promotores de bienes raíces en Nueva York, quienes jamás lo consideraron uno de los suyos.

A finales de 1989, alguien envió al periódico New York Post  una fotografía de una modelo rubia llamada Marla  Maples, junto con una nota que decía que la mujer estaba saliendo con un prominente hombre de negocios en bienes raíces,  que estaba casado. El rumor decía  que la modelo era amante de Donald Trump, quien estaba engañando a su esposa Ivana.

En su oficina del periódico, Liz  Smith estaba escuchando eso rumores. Liz  había estado escribiendo regularmente acerca de los Trump por mas de una década. Ella había estado socializando con el matrimonio Trump, viajando en el avión privado de los Trump. Cuando estos reacondicionaron su casa de descanso en Mar-a-Lago, cerca de Miami, Liz estuvo un fin de semana con los Trump y con un grupo de amigas de Ivana, incluyendo  a la reportera de televisión de ABC,  Barbara Walters.

En 1990,  Smith llamó a Donald y le dijo que una historia estaba circulando muy fuertemente acerca de su infidelidad a Ivana. El no negó los rumores, pero no deseaba dar entrevistas sobre el asunto. Unas pocas semanas después, Smith envió una carta a Donald: “Dame a mi esta historia o vas a estar en algún lugar peor que en la columna de Liz Smith”.  Trump  nunca le contestó.

A principios de febrero Smith recibió  una llamada de Ivana. Donald estaba en Japón, a donde había ido a ver una pelea de box de Mike Tyson y a reunirse con inversionistas japoneses. Ivana invitó a Liz a su casa, y cuando esta llegó encontró a Ivana  hecha un mar de lagrimas. Ella contó a Liz toda  la historia: Aun antes de que descubriera el affaire de su esposo, Donald  le había dicho a Ivana que había perdido todo el interés sexual en ella, y eso que Ivana se había sometido a una serie de cirugías plásticas. Ivana, como Donald, no quería que el asunto creciera más. Una vez que Ivana había dejado de llorar, Liz le sugirió que buscara la ayuda de un prominente publicista, John Scanlon y entre los tres planearon su estrategia.

El escándalo siguió creciendo.  Las frases sensacionalistas  alcanzaron su punto mas alto cuando el New York Post, el 16 de febrero, en su primera plana publicó “EL  MEJOR SEXO QUE HE TENIDO EN MI VIDA “, según comentario hecho por  Maples  al contestar una pregunta de un periodista.  El escándalo no perdió su capacidad de atraer la atención de los lectores sino hasta varios meses despues.

Y  así es como la frase fue citada en este blog, queridos lectores.

Pero todo esto no hace otra cosa mas que apreciar  y enfatizar el enorme poder de los medios de comunicación,  y explica, muy bien, el porque Donald Trump no puede estar sin ver su nombre mencionado en los medios. Explica muy bien su psicótica necesidad de publicar tweets a izquiera y derecha, todos y cada uno de los días, para alimentar su ego, para alimentar su vanidad.  Una vanidad impresionante desde joven. ¿Qué otra cosa podíamos esperar de un individuo vanidoso, que literalmente no puede vivir sin ver su nombre en los periódicos, en la televisión, en internet, o en el medio que sea,  todos los días,  y si para ello tiene que decir mentiras, o verdades a medias, las dice sin tomar en cuenta que una cosa es ser un empresario conocido por sus transas, que no paga impuestos al gobierno de Estados Unidos y otra, muy diferente, ser el presidente de los Estados Unidos.

Lo mismo sucedió en la época de Adolfo Hitler, cuando se hizo patente que lo importante es que los medios de comunicación hablen de uno, aunque digan mentiras, las que, repetidas una y muchas  veces, acaban por  convertirse en verdades.

Es indispensable conocer bien, pero muy bien, la manera de ser de Donald… entenderlo, para poder defendernos… contenerlo… y lidiar con el, como si fuera un toro furioso  y  demente.

TRUMP,  QUE NADIE LO DUDE, ES UN PELIGRO PARA TODO EL MUNDO… Y MUY ESPECIALMENTE PARA NUESTRA PATRIA.

Hasta aquí por hoy, respetados lectores. Cuídense mucho.

TRUMP: “EL MEJOR SEXO QUE HE TENIDO”…..

06/marzo/2017 Por Rafael Catalán Valdés

Nuevo-18

TRUMP:  EL MEJOR SEXO QUE HE TENIDO”…

Respetados lectores:  Creo que, sin duda, la lectura detallada de este artículo nos ayudará,  a todos,  a entender mejor  a este monstruo que se llama Donald Trump. Les invito a  leerlo con detenimiento. Lo que aquí se relata puede ayuda a explicar la conducta de este individuo, que será bueno para hacer mucho dinero, pero es una aberración para conducir un país como los Estados Unidos. Sus decisiones afectan a todo el mundo  y nos tienen sumidos en condiciones de incertidumbre.

Empecemos:

La historia comienza alrededor de 1978, cuando Trump  construye no solo edificios, sino una imagen como el mejor empresario para negociar y  hacer negocios. En ese año un joven  reportero investigador decide explorar los hechos detrás de   esa imagen.  Wayne  Barrett no había dicho a nadie adonde iba a estar en esos días,  así que cuando el teléfono sonó en la sala de conferencias de una obscura agencia del gobierno, donde estaba revisando numerosos documentos, el no contestó. Barrett tenía mucho trabajo por delante. Cajas de cartón y cientos de expedientes cubrían la mesa frente a él. En alguna parte de estos documentos, sospechaba, encontraría  documentos que explicarían   como era que ese jovencito de Queens (suburbio de la ciudad de Nueva York)  se había beneficiado de proyectos inmobiliarios de gran costo.  Unas pocas semanas antes el  veterano periodista Jack Newfield, quien había cubierto los eventos de la Maquinaria Demócrata de Brooklin,  y había entrevistado  a Donald Trump, escribiría:  Me encontré no con un precoz hombre de negocios  sino con un jovencito privilegiado que aprovechaba los contactos políticos de su padre en una ciudad  dominada por la corrupción.

Barrett sabía que una poco conocida agencia del gobierno llamada la Corporación Urbana de Desarrollo había sido fundamental en la negociación de Trump para comprar el Hotel  Commodore y convertirlo en el refulgente hotel Grand  Hyatt.  Barret solicitó tener acceso a todos los documentos conectados con esa negociación. Cuando llegó a la oficina de la Corporación Urbana de Desarrollo,  un empleado lo llevó a esa oficina  de  conferencias, y a un intimidante océano de papeles.  Ahora el teléfono volvió a sonar.  En esta ocasión, un empleado de la agencia contestó la llamada y le dijo a Barrett que la llamada era para él. A Barrett se extrañó mucho que le llamaran, porque nadie, además de los empleados de la agencia, sabía  de su presencia ahí. Intrigado, tomó el teléfono y escuchó a  alguien desconocido  que le decía:  “Wayne!  Habla Donald. He escuchado que estás escribiendo una historia acerca de mí”.

” Me habló como si fuéramos amigos de siempre”  recuerda Barrett “Nunca habíamos  cruzado una palabra” Barrett, uno de los primeros reporteros que conocieron como negociaba Trump, estaba por convertirse en uno de los primeros periodistas en conocer una estrategia de medios, en ese entonces en su infancia, que se convertiría en una forma bien conocida por los periodistas, primero en Nueva York y después en todos los Estados Unidos. En la medida en el que Barrett investigó la manera de hacer negocios de Trump en los siguientes meses, Trump lo manejó con la zanahoria y el garrote: — intentos de ganar la amistad del reportero, seguidos inmediatamente por amenazas.

Primero la zanahoria:  Barrett vivía en Brownsville, entonces una de las áreas mas pobres de Brooklyn.   ” “Yo  puedo conseguirte un apartamento”  Trump le dijo a Barrett  “Esa zona donde vives debe ser muy peligrosa”.  Barrett le contestó  “yo escogí  vivir en Brownsville y trabajé como un organizador comunitario”.  #Entonces hacemos los dos las mismas cosas”, Trump le dijo.  “Ambos estamos reconstruyendo comunidades” “Vamos a tener que conocernos mucho mejor y  hacernos amigos”.  y enseguida el garrote:  “Yo ya destrocé a un periodista” “Tu y yo somos amigos, pero si tus  artículos dañan mi reputación, quiero  que sepas que te voy a acabar… “Te voy a demandar”

En tanto que otros desarrolladores se negaban a ser entrevistados por periodistas, y daban información a través de publicistas con palabras cuidadosamente seleccionadas, Trump nunca se negaba a conceder entrevistas.  Una de las primeras entrevistas con Barrett, en su departamento de la Quinta Avenida, tuvo una duración de tres horas. Con el paso del tiempo, se definía cada vez más que   los artículos de Barret iban a ser negativos a Trump. Sin embargo la actitud de Trump hacía Barret  se modificó solo ligeramente. En su última entrevista, Trump preparó un comunicado muy cuidadoso: ” Realmente valoro mucho mi reputación y no dudaré en demandarte por la vía judicial. Ya he demandado a dos persona por libelo.  Roy Cohns ha sido mi abogado  en las dos ocasiones. Gané un juicio y el segundo está pendiente. Me costaron cien mil dólares,  pero no me arrepiento. Han valido la pena.

Después del garrote, otra vez la zanahoria. Trump se despidió con una gran sonrisa.

Hasta aquí por hoy, estimados lectores. Dos o tres artículos más y cambiaré de tema, para volver a la fase armada de la Revolución Mexicana. En el próximo artículo  se verá porque el título de este artículo, de El mejor Sexo que He Tenido”.

Por su atención y tiempo, muchas gracias.  Cuídense mucho…

DONALD TRUMP : PADRE E HIJO…. DE TAL PALO TAL ASTILLA

28/febrero/2017 Por Rafael Catalán Valdés

En  mayo de 1968  Donald Trump se gradúa de la  Wharton School  de  la Universidad de Pennsylvania  como Licenciado en Administración de Negocios.   Wharton era la única escuela de Administración de Negocios que tenía cursos  a nivel de Licenciatura, ya que todas las demás,  (  Harvard, MIT, Columbia, Cornell , Yale, Stanford-)  solo tenían cursos  de Business Administration a nivel de maestría  y doctorado)  Su padre,  Alfred Trump le ordena que se incorpore de tiempo completo a trabajar en  la compañía de Fred,  Trump Management, quien tenía una modesta oficina en  Brooklyn,  en la ciudad de Nueva  York,  en la  avenida Z, muy cerca Coney Island.  Allí  unos edificios de departamentos dominaban el horizonte:  Trump  Village.

Por casi un siglo, Coney Island había sido un próspero lugar de diversión  y reposo junto al mar.. Cientos de miles de neoyorkinos disfrutaban de las playas y hacían fila para disfrutar de las diversiones.  Pero con el paso de los años la zona había venido a menos, las autoridades de la ciudad estaban ansiosos por reconstruirla. Para ello destinaron un terreno de 40 acres (aproximadamente  20 hectáreas,) autorizaron la demolición de los edificios existentes y le dieron permiso a Fred Trump para construir edificios de departamentos.  Fred Trump aprovechó la oportunidad en el principio de la década de los sesentas y, por primera ocasión, bautizó a los edificios con el apellido de la familia:  Trump Village. Este desarrollo constaba de siete edificios de 23 pisos cada uno, construidos en un estilo utilitario. Eran  varios cientos de departamentos cercanos a la playa. Estos  no eran ni grandes ni lujosos, pero si eran un escalón para las familias de clase  media, muchas de ellas de judíos inmigrantes o sus hijos, que con gusto se cambiaban de los departamentos de  la ciudad de Nueva York  y del hacinamiento de sus barrios a un lugar en donde podían respirar la  brisa del océano.

Cuando  Donald  cumple 25 años en 1971 se convierte en Presidente de Trump Management. en tanto que su padre Fred se  nombra  Presidente del Consejo de Administración.  Donald ahora debe supervisar una gran cantidad de departamentos rentados. Los inquilinos iban y venían. Algunos por no pagar  las rentas. Las autoridades de Coney Island presionan a los Trump para que acepten familias de pocos ingresos  quienes con frecuencia se iban dejando adeudos  y los departamentos maltratados.   Donald solía platicar historias de que tenía que hacerse a un lado de las puertas del departamento al que iba a cobrar temiendo  que alguien lo fuera a recibir con un balazo. Estos costos eran parte de administrar enormes cantidades de departamentos  en esos territorios, lo cual resultaba muy familiar al padre Fred pero totalmente desconocido y  que causaba un choque cultural en su hijo.

“No hay mayor secreto” para tener éxito, Fred comentó años mas tarde en una ceremonia para  recibir  el premio “Horatio Alger”  que se otorga a las personas que se han sobrepuesto a la adversidad y triunfan.  “Solo se requiere una cosa: Debes escoger muy bien el negocio o profesión al que te quieras dedicar”   Debes aprender todo acerca de él… Solo así pondrás todo tu entusiasmo en manejarlo”.  A  nueve de cada diez no les gusta lo que hacen. Y si no les gusta lo que hacen, van de trabajo en trabajo, y al final acaban por convertirse en NADA”

Fred hizo sus millones con cuidado y frugalidad, pero también con una ayuda decidida de los programas del gobierno para resolver el problema de falta de casas. En la medida en que se hacía más exitoso empezó a ser mas cuestionado acerca de como conducía sus negocios. El primer gran pleito se dio en 1954, cuando Donald tenía 8 años, y Fred tuvo que presentarse a declarar ante el Congreso. Un Comité estaba investigando si Fred había hecho mal uso de un   crédito gubernamental otorgado para un proyecto llamado  Cielo en la Playa. El había recibido 3.5 millones de dólares más de los necesarios, de acuerdo con una investigación del Senado de la República. Fred   respondió que la demanda  le había hecho ” Un daño enorme a su reputación”. Dijo que el había construido los departamentos a un menor costo que lo que le habían financiado ahorrando costos, y no debido a una utilidad ilegal. La demanda no prosperó.

Después, en 1966, Fred fue acusado por autoridades de Nueva York acusándolo de que había inflado los costos en 1.8 millones de dólares, asi como de que no había permitido la investigación de funcionarios del gobierno de Nueva York. Trump, como lo había hecho en la demanda del Congreso en 1954  argumentando que sus utilidades habían sido  “cacahuates”  comparados con los 60 millones que habían gastado.  Por segunda ocasión, la demanda no prosperó.

Fred Trump presumía de que decenas de miles de obreros vivian en los departamentos que había construido y administraba.  Presumía  además de que decenas de miles de habitantes de Nueva York, incluyendo muchas familias de inmigrantes, disfrutaban de los complejos habitacionales en las casas que el había construido y administraba.  Muchos otros complejos habitacionales estaban en barrios muy venidos a menos, y que con frecuencia estaban divididos por  cuestiones de razas, lo cual  -argumentaba-  no sucedía en los que el había construido.

Sin embargo, durante años la compañía de Fred  se enfrentó a incontables demandas  justamente  por discriminación racial.  Cuando Donald se incorpora a al negocio de su familia, los investigadores del gobierno, tanto de la ciudad de Nueva York como Federales, estaban otras vez investigandolo  por discriminación racial.  Los activistas locales sospechaban que  los encargados de rentar los departamentos  decían a las familias indeseables que no habían departamentos  a la renta  en aquellos edificios rentados por inquilinos blancos, costumbre que no se terminó sino hasta que el Congreso, en 1968, aprobó la Ley de Rentas Justas, lo cual sucedió en el Gobierno de Johnson,  como reacción a las protestas  y disgusto popular que se dieron en Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King

En 1971, después de una numerosa y violenta  manifestación en la ciudad de Nueva York justamente por estas injusticias, los enviados secretos del gobierno se concentraron en Donald  y  Fred Trump. Ellos rápidamente encontraron evidencia de discriminación racial en los conjuntos construidos  por los Trump.  El 18 de marzo de 1972,  Alfred Hoyt, un hombre negro, supo de un departamento vacante en el conjunto habitacional de  Westminster  Road en Brooklyn. Cuando se presento a solicitarlo para rentarlo, el superintendente del edificio le informó que no había un solo departamento de dos recamaras disponible. A la mañana siguiente, su esposa,  Sheyla Hoft, quien era blanca, obtuvo sin ninguna dificultad la solicitud para rentar un departamento de dos recámaras  en ese mismo edificio.  Sin saberlo el superintendente del edificio,  Sheyla Hoyt era una empleada encubierta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de Nueva York.  Dos días después,  ella regresó al edificio para firmar  el contrato de arrendamiento.  Lo que el superintendente desconocía es que ella traía  no solo a su esposo sino a un inspector de la Comisión de Derechos Humanos, quien había estado esperando afuera del edificio  y en ese momento entró en él. El inspector demandó el saber porque a Alfred Hoyt le habían negado la admisión y a su esposa Sheyla si la aceptaron.  El superintendente dijo  que “estaba siguiendo órdenes que le había dado su jefe” (Donald  Trump).  Continuó diciendo: “Tengo estrictamente prohibido rentar  a familias negras”. El comisionado puso un aviso en la entrada al edificio diciendo que estaba prohibido celebrar ninguna negociación  en el,   por disposición de la Comisión de Derechos Humanos.  Después el  superintendente del edificio llevó a los Hoyts y al comisionado de los Derechos Humanos a la oficina de Trump en la Avenida Z.  Zheila no pudo recordar si había conocido a Donald  o no,  pero si dijo que después de la reunión en la oficina Trump, Alfred Hoyt.  fue admitido para rentar el departamento para él y su esposa.

La negativa a la renta de Alfred Hoyt  produjo una cadena de eventos  que conducirían a uno de los momentos mas controversiales y definitorios  en los años en que Donald iniciaba su carrera como empresario. Muchos más investigadores encubiertos secretamente investigaban los edificios de Trump. En un evento que tuvo lugar en julio de 1972 en los departamentos Cielo en la Playa en Brooklyn, un superintendente dijo a una mujer negra, Henrietta Davis, que no había ningún   departamento disponible. En breves minutos una mujer blanca, Muriel Salzman, una investigadora de la Liga Urbana, (movimiento en favor de la equidad de razas,)  siguió a Henrietta a la oficina del superintendente del edificio, quien le dijo que “podía  rentar uno o los dos departamentos, inmediatamente”.

Estas investigaciones revelaron una patrón de conducta:  Los investigadores de raza blanca eran inducidos a buscar departamentos  en determinados edificios, propiedad todos de Donald Trump. Otros,  los negros, eran motivados para hacer sus visitas en complejos habitacionales,  de Trump padre, que tenían mas minorías de razas.  Al darse cuenta de esto, los investigadores encubiertos alertaron a la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, la cual estaba al acecho de mas casos de esta naturaleza.

Hasta aquí   por hoy, estimados lectores.  Interesante lectura,  ¿ no les parece.”  ¿Que opinión les merece este remedo de ser humano que es Donald Trump?’

Lo dicho:  De tal palo, tal astilla…

PERO….. ¿¿¿  COMO ES POSIBLE QUE ESTE INDIVIDUO SEA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS????

¡¡  QUE  VERGUENZA PARA  QUIENES VOTARON POR TRUMP!!

¿¡¡¡  QUE VERGUENZA PARA LA DEMOCRACIA EN LOS ESTADOS UNIDOS !!!

DONALD TRUMP: EL HOMBRE DETRAS DEL TRONO

21/febrero/2017 Por Rafael Catalán Valdés

Si  no  fuese auténtico, parecería el villano perfecto para una película:  Obeso,  desaliñado, con una cabellera color zanahoria siempre mal peinada, brillante y sabihondo – en su círculo lo apodan “La Enciclopedia”  –  millonario y excéntrico,  amargado por la bancarrota de su padre tras la crisis de 2008  (su Rosbaud particular)  y decidido a vengarse  de ese mismo establishment   que lo encumbró pero que en el fondo desprecia con todas sus fuerzas.  Un iluminado  con la perspectiva escatológica que caracteriza a los grandes resentidos:  la idea de que vivimos en una época de honda decadencia  que ha de ser arrasada desde sus cimientos para volver a la luz  ( mantra traducido como “Make  America  Great Again”)

Al pronunciar su nombre se imponen las sombrías notas de John Williams que anuncian a Dart Vader y no extraña que el programa de televisión Saturday Night Live lo parodie como un maléfico esqueleto con guadaña:  STEVE  BANNON,  empresario e inversionista de éxito, antiguo marino, productor de televisión (su fortuna deriva de Seinfield )  y de cine (The Indian  Runner, con Sean Penn  y  Titus, de Julie Taymos, la directora  de Frida )  y, sobre todo Grand Agent Provocateur  o Guerrero  Cultural,  primero en el ámbito del periodismo, desde que empezó a colaborar en el sitio ultraconservador Breitbart News, hasta que, a la muerte de su fundador y amigo, se convirtió en su editor, y luego  como documentalista.

Es en estos terrenos donde pueden observarse más claramente  sus obsesiones sociales, históricas, filosóficas y políticas, retomadas ciegamente por su jefe, Donald Trump, quien no por nada lo convirtió en su principal asesor en la Casa Blanca y le concedió un asiento (supuestamente sin darse cuenta) en el Consejo de Seguridad Nacional.  La carrera como agitador mediático  del “segundo hombre mas poderoso del mundo” como lo llamó la revista Time,  se inicia a partir de su desencanto con Jimmy Carter y su nostalgia por Ronald Reagan, magnificadas en dos películas hagiográficas: In the Face  of Evil: Reagan’s  War  in Word and Deed  y Still Point in a Turning World: Ronald Reagan and his Ranch.

A partir de ahí, entra en  escena su visión catastrófica de la sociedad estadounidense, traducida en la necesidad de destruir su sistema para reconstruirlo desde sus cenizas  (se le dice admirador de Lenin), plasmada en el documental Generation Zero, donde Bannon insiste en la idea de que cada ochenta años Estados Unidos Estados Unidos entre en un nuevo ciclo marcado por una gran confrontación bélica  ( la Independencia, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial ) que trastoca drásticamente a sus élites. Según él, nos aproximamos a ese cuarto momento de crisis y en la película llega a afirmar que una nueva guerra mundial está próxima (desatada  previsiblemente por el combate contra el “fascismo  islámico” )

Pero sus documentales exhiben igualmente su encono hacia los inmigrantes sin papeles y la necesidad de blindar su frontera con México: en  Cochise Country USA: Cries from the  Border  señala el caos imperante en un pueblo fronterizo, y en Border War:  The Battle over illegal  Imigration, no duda en afirmar que a los indocumentados “la derecha los ve como trabajadores baratos  y la izquierda como votos baratos”  al tiempo que instrumentaliza la crisis humanitaria de los mojados para disfrazar su desprecio hacia los no blancos.

No obstante, la película que quizás haya tenido mas impacto entre las suyas  sea Clintón´s  Cash:  Tue untold story of How and Why Foreign Governments and Businesses Helped make Bill and Hillary Rich, que, con sus repercusiones en el New York Times o en el Washington Post,  contribuyó enormemente a fijar la imagen  de Hillary como una mujer venal y sin escrúpulos, concentrada en ganar dinero y en defender la podredumbre de la clase política tradicional, y acentuó el descrédito que a la postre la llevaría a perder las elecciones.

En un entorno tan poco intelectual como el de Trump, Bannon  se erige como su único ideólogo; es necesario estudiarlo para entender una de las principales fuerzas que animan esta inédita forma de autoritarismo que desde la Casa Blanca hoy amenaza al mundo entero.

Jorge  Volpi

Diario Reforma, 19 de febrero de 2017.

« Artículos anteriores

RSS Feed