EL ATENEO DE LA JUVENTUD…

22/diciembre/2017 Por Rafael Catalán Valdés

Si  sabemos  expresarnos con sinceridad,  la Patria ha de comprender por donde va su porvenir

José  Vasconcelos  ( 1911 )

Eramos muy jóvenes  (había quienes no alcanzaban todavía los veinte años)  cuando comenzamos a sentir la necesidad del cambio… Sentíamos  la opresión intelectual,  junto con la opresión política y económica  de que ya se daba cuenta gran parte del  país. Veíamos que la filosofía oficial era demasiado sistemática, demasiado definitiva para no equivocarse.

Pedro Henriquez Ureña

México necesita poseer tres virtudes cardinales para llegar a ser un pueblo fuerte:  riqueza,  justicia e ilustración… volved los ojos al suelo de México, a los recursos de México,  a los hombres de México,  a nuestras costumbres  y nuestras tradiciones, a nuestras esperanzas y nuestros anhelos,  a lo que somos en verdad.

Antonio  Caso   (en 1911 )

A partir de 1906 se registran importantes  transformaciones internas en el cuerpo aparentemente  monolítico  de la cultura porfiriana.  En enero de 1906,  Alfonso Cravioto  y Luis Castillo Ledón  publican Savia  Moderna, que continúa las líneas fundamentales  de la Revista Moderna y  que, en ese  mismo año, presenta una exposición de jóvenes pintores: Ponce de León,   Francisco de la Torre,  Diego Rivera,  Gerardo Murillo,  el Doctor Atl, vuelto de Europa,  encabeza la difusión del impresionismo y el desprestigio del arte pompier. En  1906 se inician las reuniones de un grupo de intelectuales ( Alfonso  Reyes,  Antonio Caso,  José Vasconcelos,  Pedro Henriquez  Ureña)  para leer a los clásicos.

En 1907  alguien  (Manuel Caballero)  decide resucitar  –  con el deseo de atacar el modernismo  – La Revista Azul de Manuel Gutiérrez Nájera.  Los jóvenes intelectuales  se indignan ”  a nombre de la bandera del arte libre”. Bandas de música, gritos, discursos y poesía en  la Alameda Central.  ” se enorgullece Reyes – se vio desfilar a una juventud clamando por los fueros de la belleza  y dispuesta a defenderlos hasta con los puños… Por la noche, en una velada, Urueta nos prestó sus mejores dardos y nos llamó “buenos hijos de Grecia”. La Revista Azul  pudo continuar su sueño inviolado. No nos dejamos arrebatar la enseña y la gente aprendió a respetarnos”.  Esta lucha “por los fueros de la belleza” es la primera manifestación pública en el porfirismo.

En 1907 el arquitecto Jesús T. Acevedo funda la Sociedad de Conferencias.  “El año fue decisivo  –  apunta Henriquez Ureña –  durante  él  acabó de desaparecer todo el resto del positivismo  en el grupo central de la juventud… el año de 1907, que vio el  cambio decisivo de orientación filosófica, vio también la aparición en el mismo grupo juvenil, de las grandes aspiraciones humanistas”. Es el tiempo de los cenáculos, las conferencias y los discursos como medios de comunicación masiva.

En 1908,  ante los ataques del periódico conservador  El País,  se organiza una sesión en la Preparatoria en memoria de Gabino Barreda:  un acto teatral y discursos que, según Reyes, resultan como la expresión patente de una conciencia pública emancipada del régimen”.   En 1909, ciclo de conferencias de Antonio Caso sobre la filosofía positivista. El 28 de octubre de 1909 se funda el Ateneo de la Juventud. Vasconcelos, en una conferencia de 1916, proporciona una lista de participantes:  los escritores Alfonso Reyes,  Pedro Henriquez Ureña, Julio Torri,  Enrique González Martinez , Rafael López,  Roberto Argúelles  Bringas, Eduardo Colín,  Joaquín Méndez Rivas,  Antonio Médiz  Bolio,  Rafael Cabrera,  Alfonso Cravioto, Martín Luis Guzmán,  Carlos González Peña,  Isidro Fabela, Manuel de la Parra, Mariano Silva y Aceves, José Vasconcelos, Antonio Caso; los arquitectos  Jesús Acevedo y Federico Mariscal;  los pintores Diego Rivera, Roberto Montenegro, Ramos Martínez; Los músicos Manuel Ponce y Julián  Carrillo.

1910 es el año del Centenario  de la Independencia.  Justo Sierra  crea la Escuela de Alto Estudios y la Universidad Nacional. Se desata la revolución  que va afectando en forma creciente a la ciudad de México. Vasconcelos participa activamente en el maderismo y, al triunfo del movimiento, es elegido Presidente del Ateneo  (ya Ateneo de México con un programa de “rehabilitación del  pensamiento de la raza”)  Inicia entonces , con la importación de conferenciantes, su proyecto de incorporación cultural de México  al resto de Hispanoamérica.

De algún modo , los más entusiastas de entre los ateneístas  esperan su personal arribo al poder , la revolución es obra de los jóvenes y los intelectuales  “solamente confiamos en la misma juventud a que pertenecemos, porque es juventud que se ha rebelado, precisamente porque sus estudios de la cultura moderna le demostraron  la incompetencia de sus mayores contemporáneos”  (Vasconcelos ).  Según su punto de vista,  el porfirismo no solo ha liquidado el cultivo de las humanidades, también les ha quitado sitio y sentido. Se consideran postergados o frenados en su derecho a actuar. Pertenecen a una capa social desesperada no ante el panorama de injusticia y miseria sino ante la eternidad declarada del régimen de Diaz. Son, en su egoísmo de clase, sinceros y diáfanos.  Reyes evoca:  “Ya en el país no sucedía nada  o nada parecía suceder” Esto referido a la etapa de represión inmisericorde  de las huelgas,  de los  asesinatos  de disidentes, del cierre de periódicos y el encarcelamiento de sus editores, de las campañas de exterminio contra yaquis y mayas. Lo importante está en otra consideración: el porfirismo  ya no admite  ni mínimos desplazamientos  y eso irrita a una burguesía detenida en su ascenso y frustrada en su ambición de vida moderna.

Después de la caída de Díaz, la necesidad de reacomodo. La atmósfera intelectual se espesa contra Madero. Crecen las injurias y calumnias en el estilo del libelo de José Juan Tablada ,  “Madero  Chantecler.” Se ha vivido  demasiado tiempo bajo la dictadura y la libertad disponible es un compromiso excesivo.  Cunde el reflejo condicionado:  el sometimiento ante la voluntad póstuma del todopoderoso que no es sino el pánico agresivo. Esto explica en parte la posterior incorporación masiva  al huertismo  de los intelectuales. Luchas sordas, inquietud, confusión, miedo ante amenazas como las representadas por las fuerzas  de Emiliano Zapata ( “El Atila del Sur”).  En Ulises Criollo Vasconcelos  concluye:  No había ambiente para un trabajo sistemático de estadista, y menos pudo haberlo para un florecimiento intelectual  que hubiese dado  al Ateneo un papel  en nuestra vida pública, tan necesitada  de elevados incentivos”.

El 13 de diciembre de 1912, los ateneístas inician la Universidad Popular Mexicana que, con Alfonso Pruneda como rector, y teniendo como lema una frase de Justo Sierra (” La ciencia protege a la patria”)  prolonga sus actividades una década.  Conferencias, , cursillos, búsqueda del pueblo en talleres  y centros.  En 1913 se crea la Escuela de Altos Estudios.

Hasta  aquí por hoy, respetados lectores de este blog. Estamos inmersos en un periodo que fue, y sigue siendo, de   gran importancia para nuestra patria. Estoy escribiendo lo que estoy escribiendo convencido de que para numerosos lectores  será de gran interés y novedoso. No es fácil encontrar  este material en las librerías. Tengo la esperanza de que el contenido abrirá mentes y dejará huella imborrable. Espero que así sea.

Les deseo una feliz navidad, y mis  mejores deseos para el próximo año.

   

Escribe un comentario

Subscribe without commenting

RSS Feed