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un comentarios to “Contáctenos”

  1. el churros Dice:

    Mi estimado Sr. Rafael Catalán, por medio de la presente me permito enviarle a usted o a la persona encargada de administrar este fabuloso sitio web, un escrito de mi cosecha, de mi sentir, ante un hecho que sin duda me ha consternado mucho y dejado un sabor amargo, sobre todo por la indiferecia con que hemos aprendido a tratar a las demas personas, más allá de hacer un reclamo a la incompencia de nuestros gobiernos y autoridades, esto es reclamo a la sociedad civil y a la vez es una invitación a voltear los ojos hacia los problemas que vive nuestro propio México y hacer algo, necesitamos ponernos las pilas y empezar a actuar en conjunto como sociedad que somos. Yo en lo particular esto que en seguida relato y que fue mi tema de inspiración, yo lo viví, diariamente le compraba bolillos a este niño y hasta le teniamos cierto cariño, ya que era seguro contar con él pan y bolillo calientito todos los días, sin importar el clima o el estado de salud de este chiquillo, siempre tenia una grata sonrisa, un comentario ameno, un chascarrillo con el que nos animaba el día… Sin más preámbulos le dejo mi artículo, espero haya cavidad en su blog para él

    Los niños de la pobreza

    Este jueves se suicidó un niño de 10 años, Javier Juárez Urieta, habitante de un barrio pobre de Zihuatanejo. Cursaba el cuarto año de primaria, estudiaba por las tardes y en las mañanas vendía bolillos para poder sobrevivir él y su familia en esa espantosa pobreza extrema que ha hundido a millones de mexicanos en la desolación, en la más absoluta desesperanza y en estados de ánimo fatales para la salud emocional.

    En esa situación se encuentran millones de mexicanos, generaciones enteras de compatriotas que en las regiones olvidadas del país, e inclusive en zonas urbanas, han visto deterioradas sus capacidades físicas y su desarollo intelectual producto de condiciones de vida infrahumanas.

    Son personas que han entrado a fases de descomposición emocional, situación que está asociada a cifras indeterminadas de suicidios o relacionadas con el crecimiento del número de personas que sobreviven en el infierno que representa padecer un estado de ánimo que los lleva al borde de buscar quitarse voluntariamente la vida.

    Ayer viernes leí la nota de Brenda Escobar publicada en El Sur que en lo personal me deja más allá de la consternación, de la angustia moral y con un nudo en la garganta. Si tenemos gobernantes insensibles a hechos lamentables como éste, quiere decir que como sociedad, al elegir a esa clase política, hemos extraviado el rumbo en una especie de retroceso social irreversible. Si hay alguien indiferente a este tipo de atrocidades es que como sociedad hemos fracasado en la selva del sálvese quien pueda.

    La madre del menor encontró a Javier colgado con una soga atada al cuello. La colonia donde el niño vivía es de las más miserables de Zihuatanejo, donde no hay ni los más elementales servicios públicos. Habitaba una vivienda construida de madera, con techo de lámina de cartón y piso de tierra.

    El niño lloraba su desgracia a escondidas, sin razón alguna aparente, presa tal vez de un profundo dolor que no se podría explicar con palabras. Los vecinos así lo veían, pero desconocían los motivos, al igual que su madre, que declaró que no sabía las razones que llevaron a su hijo a quitarse la vida.

    Muchos podrán decir que el niño estaba enfermo, tal vez de alguna enfermedad curable con algunos cuantos pesos, pero que en los niños pobres son enfermedades que se vuelven mortales. Podrán decir que tal vez le dolía alguna parte de su cuerpo, pero lo más seguro es que a Javier le dolía el alma, dolor que oprime, aflije, angustiay entristece con mucho más fuerza a los oprimidos del sistema rapaz que padecemos.

    Cuántos niños de la pobreza viven así, con el ánimo abatido desde su corta edad, sintiéndose presa de la exclusión social y de un modelo económico depredador que se ha convertido en un sistema reproductor de más pobreza, de injusticia y desigualdad social.

    Son niños sin más alternativas que sobrevivir en el bajo mundo del reciclaje de la miseria y en la administración del atraso por parte de un régimen incapaz de generar progreso y dominado por una clase política inmersa en la mediocridad, coludida con un poder económico y financiero ávido de ganancias al costo que sea, inclusive al costo de provocar un mayor empobrecimiento y deterioro social.

    Las expresiones de la pobreza extrema, como la autoinmolación de Javier, deberían ser motivo de una rectificación de los objetivos y estrategias de la actual política económica que ha hundido al país en una atroz miseria; de la búsqueda de alternativas a un modelo agotado que ha mostrado hasta la saciedad su fracazo como generador de bienestar social y, en general, de la transformación de un régimen caduco dominado por poderes fácticos que han sido factor de atraso político, de subdesarrollo de la cultura cívica, de más pobreza y de más desigualdad.

    La transformación democrática que México requiere debe ir más allá de la democracia formal, política o procedimental. La calidad de la democracia debe entenderse como bienestar social, debe ir más allá de los procedimientos electorales, de las urnas y las boletas en los comicios y convertirse en regímenes de gobierno que promueban el progreso para todos y no para unos cuantos.

    P.D. Gracias por tomarse el tiempo para leerlo. Le envio un abrazo afectuoso y le felicito por el trabajo que sabe realizar ya de oficio y desinteresadamente, me gustaron mucho los últimos artículos y esos cambios de imagenes y colores que tiene el blog, le sientan de maravilla.

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